Reflexiones sobre la consulta del médico de familia.

Una reflexión personal

    Llevo más de una década trabajando en Atención Primaria, inicialmente como licenciado en medicina y posteriormente como especialista de Medicina Familiar.

El tiempo, la experiencia acumulada, y la circunstancia de haber trabajado en decenas de consultas y centros de salud en ámbitos distintos dentro de la Atención Primaria (AP) me permiten hablar con cierta propiedad sobre mi visión de ésta en general, y de la consulta médica en particular.

Estas reflexiones no pretenden ser una crítica destructiva, sino que por el contrario, reflexiones que puedan permitir tomar decisiones adecuadas pensando no solo al paciente como centro del sistema, sino en el equipo que se forma en los CS entre sus distintos componentes.

Estamos viviendo una época atípica, en la que hubo que reorganizar los centros de salud, adecuándolos a la circunstancia epidemiológica, en tiempo récord, con cambios profundos impensables meses antes, cuando pequeños cambios se hacían prácticamente imposibles de implantar.
 

Antes de continuar hay que entender que hablar de Atención Primaria como una unidad no es posible, pues las consultas pueden ser muy distintas, dependiendo de la situación sanitaria local, social, entorno geográfico y otras características de la población así como de infraestructura y recursos materiales y humanos de cada centro de salud en España.

Sin embargo, la realidad es que, previo a nuestra situación actual, y a pesar de que la AP seguía funcionando de manera aceptable a la vista de la población, la situación laboral del Médico de Familia (MF) empeoraba (en general) por muchas causas que expondré más adelante.  Este deterioro, generalizado en España, estaba llevando a una crisis que si no se aborda en profundidad puede terminar poniendo en riesgo la viabilidad de la propia Atención Primaria. Muchos médicos referentes lo llevan advirtiendo desde hace años. El cansancio físico y mental, el estrés, el desgaste, el desencanto profesional, se ha estado extendiendo en forma imparable entre los profesionales médicos, como marcan muchas encuestas realizadas en estos últimos años en las que los porcentajes de médicos de AP que cumplían síntomas de ansiedad y burnout superaban con creces el 50%, así como un alto porcentaje que se planteaban cambiar no solo de ámbito de trabajo sino incluso dejar la profesión. Y muchos lo han hecho. Se puede observar también en las nuevas generaciones, donde las plazas de medicina familiar son de las últimas en ser elegidas, en muchos casos por descarte, así como también el desencanto de residentes que comienzan a trabajar en la AP, no llegando nunca a ejercer en este ámbito sino que siguen su actividad profesional en urgencias, en medicina privada, o deciden presentarse nuevamente al MIR.

La situación era, y sigue siendo grave, y debe ser abordar con seriedad y celeridad.

Las características del paciente que llega a consulta médica ha ido variando con los años, incluso en mi perspectiva en esta última década, he notado un aumento de la demanda asistencial, debido a un aumento del número y complejidad de los motivos de consulta. Esto es una percepción personal.

 

Actualmente cada paciente suele presentar varios motivos de consulta en una única visita, muchas veces complejos y que necesitan una valoración adecuada que conlleva tiempo, necesitando en cada uno de ellos una anamnesis profunda, exploración física, intentando llegar a una sospecha diagnóstica que necesita en muchas ocasiones la petición de pruebas complementarias así como tratamiento farmacológico y no farmacológico en una misma consulta.

Además del aumento de los motivos de consulta, la formación del médico de familia le permite abordar y resolver la amplia mayoría de las causas médicas por las que los pacientes consultan. Esto ha conllevado que con el tiempo se exija más, y patologías que antiguamente y de forma habitual las resolvía el especialista hospitalario, se pida ahora que sean resueltas en AP, apareciendo los "rechazos de interconsultas", ya sea por ser una "patología banal" o con directrices sobre cómo resolverla o estudiarla desde AP, aumentando la carga sobre el MF que se debe sumar a muchos otros factores, necesitando más tiempo dedicado a cada patología, en pacientes que muchas veces son pluripatológicos y que requieren mucho tiempo y muchas consultas para abordar todas sus dolencias.

Además de la demanda de consulta médica, el seguimiento de pacientes pluripatológicos y de edad avanzada está aumentando, siendo los tratamientos muchas veces complejos, aunando tratamientos de distintas especialidades y revisando, ajustando y cambiando tratamientos según respuesta a ellos o necesidades puntuales.

 

Otro punto que ha aumentado la presión asistencial son las consultas de pacientes muchas veces añosos, con patologías crónicas complejas, que requieren una mejora de su calidad de vida en patologías de difícil tratamiento, conllevando atenciones frecuentes y muchas veces extensas, con abordajes no solo farmacológicos sino físicos y psicológicos.

Podría enumerar muchas situaciones más que han aumentado la demanda y complejidad de la consulta del MF en los últimos años, por ejemplo, trastornos psicológicos, medidas preventivas, controles de patologías crónicas cada vez más frecuentes y complejos, y más.

A todo esto hay que sumarle el tiempo dedicado al aspecto burocrático que en buena parte de la AP en España es un lastre, asumiendo funciones y realizando trabajo (a veces mucho y que consume un gran tiempo de la consulta) que, o no debería realizar el médico de familia o deberían ser asumidos por otros actores (empresas privadas, trabajo que debería ser realizado por otros profesionales médicos, etc.), incluyendo trabajo médico duplicado para realizar trabajo administrativo de programas y acuerdos de gestión así como labores a petición de otros niveles de atención.

En resumen, el aumento de la demanda asistencial por parte de pacientes así como de otros profesionales médicos, asociados a un trabajo burocrático intenso junto con una mayor exigencia por la sociedad y otros niveles asistenciales, más otras causas, conllevan un aumento de la carga laboral que ha sido progresivo en estos últimos años.

Expondré algunas consideraciones, desde mi perspectiva actual en consulta de un centro de salud de entorno urbano y que abarca una población importante (unas 30.000 personas), con características socioeconómicas específicas y multiculturalidad.